Sala Sidecar (Barcelona) – 11/04/2018- 21:20h aprox.

Aprendiendo a volar (Learning To Fly)

IMG-20180421-WA0016Tendríamos que hacer un flashback hasta el año 97, cuando un encuentro fortuito entre Marc (cantante/guitarrista) y Axel (batería), que andaban buscando un álbum de Briggitte Bardot en una disquería de Leeds (UK), hizo que dieran con Jes (bajista), que por aquel entonces trabajaba allí como dependiente.
                                                                                                                                                                                                                                                                                 
Aún no sabían lo que les deparaba el destino. Tiempo después se reencontrarían en Barcelona para no volver a separarse nunca. De aquel delirio cósmico resultó una confluencia de amor triangular, consumado bajo el sello de Sidonie (nombre extraído de una canción de B. Bardot).

A partir de entonces la historia del grupo está repleta de infinidad de anécdotas: los inicios con versiones de sus grupos favoritos (The Doors, The Velvet Underground, Pink Floyd, etc.), primeras maquetas (ganan un concurso de Hospitalet), algún concierto desastroso (abucheos y lanzamiento de objetos incluidos), fichaje primero por Bip Bip Records (2001) y después por Sony Music (2003); y sobre todo, mucha carretera… carreteras infinitas.

¿Quién dijo que aprender a volar sería fácil? Como siempre suele ocurrir, los primeros años de la banda fueron duros. Mientras se dejaban el pellejo tocando por garitos de media Barcelona y alrededores, fueron implantando con sigilo su crisálida en los oídos indies más ávidos de la escena local.

Hace 20 años aquella larva se metamorfoseó, mutando hasta convertirse en la libélula que echó a volar para realizar un hermoso viaje hasta nuestros días. Demasiadas estaciones por el camino… para regresar 20 años más tarde a aquellos lugares que fueron testimonio vivo de sus primeros vuelos.

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Fotografía: Xavi Mercadé

De vuelta a sus orígenes

Aquella noche de miércoles, la sala Sidecar (Barcelona) se convertía en nuestra estación nocturna particular, donde Sidonie nos inundaría los ojos y oídos con algunas de las canciones más emblemáticas de su carrera.

La noche era propicia. La sala saciaba su aforo en cuestión de minutos y acogía tanto a los fans de toda la vida, como a los descubridores más rezagados del grupo.

La banda no se hizo esperar mucho y subieron al escenario con las mismas ganas del primer día, iluminados y efervescentes como siempre. Empezaron fuerte con On The Sofa, tema que abre el Shell Kids (2003). Para mí, sin duda, su mejor disco y el que mayor influencia anglosajona desprende.

Así comenzaba este recorrido por una discografía llena de éxitos, y con ello no quiero decir comerciales, sino canciones que funcionan como tal, cuyo éxito se sustenta en el buen gusto compositivo e interpretativo del grupo en conjunto, y en particular de Marc Ros como letrista.

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Fotografía: Xavi Mercadé

El público se dejó llevar por el ánimo y la entrega que ponen en directo, bailando, cantando y emocionándose. Todo saltaba por los aires cuando sonaron Nuestro Baile Del Viernes (con guiño a Lucifer Sam de Pink Floyd), Feelin´Down (hito musical de sus primeros años), Sylvia, El Incendio, Carreteras Infinitas, El Bosque, o Fascinado, con ese irresistible y pegadizo estribillo “Me tienes tan Fa Fa Fa Fa Fascinado…” que te acribilla sin compasión ni remedio. Tampoco faltaron canciones de sus trabajos más recientes como Siglo XX, Un Día De Mierda, En Mi Garganta, o Fundido A Negro.

Un par de tracks me pillaron por sorpresa, me descolocaron por completo (para bien), alegrándome, si cabe, un poco más la noche. La primera fue Standing Together. Otro pedazo de diamante que no se prodiga en sus directos desde tiempos inmemoriales. El otro momento fue cuando Jes (solo en el escenario) se colgaba una guitarra acústica para hacerme volar con Al Viento, un pedacito de cielo hecho canción.IMG-20180421-WA0017 Un directo de Sidonie es un espectáculo en el que la diversión está asegurada. En esta gira de aniversario han recuperado fetiches que les han hecho únicos a lo largo del tiempo, como los disfraces: Pantera Rosa, astronauta, etc., el público en silencio para escuchar a Marc Ros tocando Giraluna en formato unplugged en mitad de la sala, el sitar de Jes Senra en Sidonie Goes To London con la gente sentada en el suelo. A lo que hay que sumar los psychedelic y malabáricos bailes sobre la batería a los que Axel Pi nos tiene acostumbrados, los punteos de Marc con la guitarra a la espalda, y sus paseos a hombros entre el público–llevado hasta la barra de la sala para engullir fugazmente un chupito-.

Uno de los momentos más emotivos de la noche lo protagonizó Axel al explicar cómo cuando estaban empezando, Quim Blanco –fallecido hace un par de años y al cual homenajearon-, confió en ellos y les llamó para dar su primer concierto en la sala. También nos enterábamos de que Jes Senra había actuado con una fisura en la costilla, y en ningún momento se plantearon aplazar el concierto, lo cual dice tanto de ellos… Es por todo esto que Sidonie se desvive por su público y lo vienen demostrando desde el primer día.

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Fotografía: Xavi Mercadé

Como fan incondicional y seguidor desde su primera etapa, eché en falta un poco más de carnaza de los primeros discos, en especial del Sidonie (2001), Shell Kids (2003), y cómo no… de otra obra interestelar llamada Costa Azul (2007), aunque no me puedo quejar del setlist, la verdad que fue espectacular.

Así pasamos de un miércoles vulgar a vivir una noche especial por lo que allí se celebraba. Y desde aquella sala, volvimos a ver a la libélula desplegar sus alas, aunque la noche siguiente volvería de nuevo para pernoctar. Pero nosotros nos despedíamos con sensación de plenitud. Mientras tanto, esperaremos pacientes a su regreso.

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