El Canijo de Jerez se enreda en asuntos amorosos en su nuevo single y nos da, de paso, el mejor consejo posible: «El amor hay que regarlo todos los días».

El Canijo de Jerez está en racha. A la legión de conciertos que está ofreciendo por rincones de toda España, nuestro garrapatero favorito suma últimamente una retahíla de canciones para enmarcar. Cada aperitivo que nos ha ido ofreciendo del que será su esperadísimo nuevo álbum, ese «Ceniza y barro» para el que contamos los días, nos ha supuesto una alegría.

Después de cuatro títulos tan celebrados como «El nuevo despertar de la farándula cósmica», «La lengua chivata», «Manual de jaleo» y «Constelaciones de Humo», hay mucha expectación depositada en un quinto disco en el que su autor, además, promete un retorno a las raíces, más puro que nunca, a las guitarras, los jaleos y las palmas.

El Canijo de Jerez está en racha. A la legión de conciertos que está ofreciendo por rincones de toda España, nuestro garrapatero favorito suma últimamente una retahíla de canciones para enmarcar. Cada aperitivo que nos ha ido ofreciendo del que será su esperadísimo nuevo álbum, ese «Ceniza y barro» para el que contamos los días, nos ha supuesto una alegría.

Después de cuatro títulos tan celebrados como «El nuevo despertar de la farándula cósmica», «La lengua chivata», «Manual de jaleo» y «Constelaciones de Humo», hay mucha expectación depositada en un quinto disco en el que su autor, además, promete un retorno a las raíces, más puro que nunca, a las guitarras, los jaleos y las palmas.