Uruguay, Argentina, Chile, Perú, Colombia y Costa Rica han caído rendidos a los encantos de la banda vasco-catalana y a la poderosa atracción que ejerce su último disco, el aplaudido «La llave maestra», sobre cualquier escenario.

El pasado febrero veía la luz «La llave maestra», el séptimo álbum de estudio de Green Valley. Un disco que marcaba un antes y un después en la trayectoria de la banda: tras la experiencia de los dos trabajos anteriores, volvían a la autoproducción. ¿El resultado? Un trabajo más maduro que nunca, pero también más fresco, donde los autores de clásicos de nuestra escena reggae como «La voz del pueblo» o «Hijos de la Tierra» recuperaban la confianza en si mismos y en su siempre potentísimo y contagioso discurso musical. Además, el álbum sumaba las colaboraciones de colegas del calibre de Alborosie, Naâman, Nanpa Básico, Cedric Myton, Rapsusklei y Dub Inc.

La calurosa acogida dada al disco por público y crítica, y el feliz reencuentro con su fandom nacional tras la pandemia, empujó a Green Valley a recuperar también su gira internacional este pasado septiembre. Montevideo, Uruguay, fue el primer paso de un exitoso tour por Latinoamérica, que les ha llevado también de manera triunfal por Buenos Aires (Argentina), Santiago (Chile), Lima (Perú), Medellín y Bogotá en Colombia, y San José en Costa Rica. En todas estas ciudades la banda vasco-catalana se ha encontrado una audiencia tan entregada como numerosa, que coreaba su cancionero de principio a fin y que pedía a gritos tras cada concierto un próximo regreso de Green Valley.

Ander Valverde, cantante, compositor y uno de los fundadores de Green Valley, no ha dudado en agradecer desde las redes al público latinoamericano la experiencia vivida. «Después de una semana aterrizando, por fin podemos poner palabras a lo vivido. Después de siete conciertos, seis países, diez vuelos, miles de kilómetros, traspasar el océano Atlántico, sobrevolar los andes, el Amazonas, el Océano Pacífico y atravesar el Río de la Plata… solo podemos decir: GRACIAS. Gracias por el cariño, por la actitud, la energía… Gracias a las miles de personas que se rascaron el bolsillo para venir a vernos y compartir, intentamos mover la energía por medio de la música, con un mensaje de amor y esperanza, y eso mismo fue lo que recibimos. ¡Gracias de corazón, hasta pronto!»

Mientras llega el momento del reencuentro que avisa ese «hasta pronto», ya preparan otro asalto a tierras francesas. ¿Qué apostamos que repetirán en el país vecino las mismas sensaciones que han despertado al otro lado del charco? Green Valley nunca defrauda. Por algo tienen «La llave maestra».