Este pasado viernes 14 de octubre Juanito Makandé se despedía de los escenarios tras veintiún años sobre las tablas. Lo hacía en la mejor plaza posible, la Plaza de España de su querida Sevilla, dentro del festival Icónica, rodeado de amigos, de su equipo habitual y de su familia, y arropado por más de 12.000 personas.

Una despedida a la altura de las circunstancias y que supuso un broche final espectacular a una trayectoria intachable, tan dilatada como exitosa.

Todo tiene su momento. Todo tiene su principio y su fin. A Juanito Makandé siempre le ha gustado tener claro que la vida y el arte no solo caminan de la mano, sino que lo hacen por etapas. Y en un momento dado sintió que llegó la hora de pasar de fase. Él mismo, con la sinceridad que le caracteriza, confesaba en su concierto de despedida las razones que le habían llevado a tomar tal decisión: «La vida es así. Uno vive las cosas de verdad. Y cuando se desconecta de algo… Ya no quiero seguir cantando por dinero. Cuando he cantado, lo he hecho de corazón. El dinero ha sido una consecuencia, no un objetivo». Juanito, siempre genio y figura.

Rodeado de amigos a los que no había invitado a subirse al escenario a compartir este adiós con él —ahí estuvieron Chiki Lora, El Canijo de Jerez, Amparo Sánchez, LaMari, Muerdo y tantos otros—, Juanito Makandé también tuvo palabras para aquel que le ha acompañado todos estos años, su manager. Una persona de quien dijo que esa palabra «se le queda pero que muy pequeña. Javi es mucho más que eso para mí. Este hombre y yo jamás hemos firmado un papel para trabajar juntos. La palabra de dos hombres vale más que toda la industria y toda la farándula juntas».

Ambos toman ahora caminos separados. Juanito con sus estudios de guitarra y el trabajo en su estudio de grabación. Javi con sus otros compañeros en Monoprod, su agencia, como SFDK y Green Valley, y nuevos proyectos en el horizonte. Pero a ambos les unirá por siempre su amistad, inquebrantable.

Esa misma sensación de vínculo sagrado se vivió el pasado viernes sobre las tablas del Icónica Fest. Una noche mágica en la que Juanito Makandé, «un chaval de La Línea sin padrinos ni medios» como a él mismo le gusta definirse, volvió a conectar una vez más con miles y miles de corazones, latiendo al unísono con cada una de sus canciones.

«Han sido tantos años sintiendo el cariño de tanta gente que yo solo puedo dar las gracias desde lo más profundo de mi corazón. Muchas gracias por todos estos años a todos. A estas alturas todas las canciones que compuse son ya más vuestras que mías, me lo habéis demostrado». No hay mejor despedida, no hay mejor legado. Puede que Juanito Makandé nos dijera adiós el pasado viernes, pero jamás se irá del todo. ¡Suerte en tu nuevo camino, Juan! ¡Y gracias por tanto!