En el interior de «Petricor», Nolasco abarca un auténtico crisol de estilos que van del pop al folk, pasando por el flamenco o la electrónica, hilvanados con esmero gracias a su sello inconfundible.

Adornado con colaboraciones muy especiales, este larga duración ejerce el mismo efecto que la lluvia al caer sobre el suelo seco: un auténtico torbellino de aromas cálidos y terrenales que nos invitan a bailar, vibrar y soñar sin esfuerzo. La nueva aventura de Nolasco huele a romero, a nostalgia, a futuro iluminado y, cómo no, a tierra mojada. Sean bienvenidos y bienvenidas a «Petricor».